Comisión Europea da dinero para ayudar a América Central
Bruselas,(Notimex).- La Comisión Europea (CE) informó que destinará 10 millones de euros (13 millones 500 mil dólares) a un plan de acción para enfrentar catástrofes naturales en los países de América Central.
El monto se concentrará en proyectos dedicados a las comunidades locales más vulnerables en El Salvador, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, y deberá beneficiar directamente a cerca de 800 mil personas.
Bruselas señaló en un comunicado que Centroamérica es una de las regiones del mundo más propensas a los desastres naturales, por la repetición de los riesgos, por su gravedad y dimensión, y por la elevada probabilidad de que se produzcan.
Desde 1990, más de dos millones 200 mil personas fueron afectadas por inundaciones en la región, mientras que más de cinco millones se han visto golpeadas por huracanes y tormentas, entre ellos los huracanes Mitch, Stan y Félix, respectivamente en 1998, 2005 y 2007, recordó el Ejecutivo europeo.
Sólo en El Salvador, un millón y medio de personas padecieron los efectos del terremoto que afectó al país en 2001.
A juicio de la comisaria europea de Ayuda Humanitaria, Kristalina Georgieva, la mejor respuesta ante situaciones de ese tipo es la preparación ante catástrofes, que “ayuda a la gente a ayudarse a sí misma”.
Eso incluye formación sobre procedimientos de emergencia a la población local, distribución de equipos de comunicación y el establecimiento de un sistema de alerta rápida, en los moldes de uno ya implementado en Nicaragua para prevenir los riesgos de actividad volcánica.
“En las horas inmediatamente siguientes a una catástrofe, la población que corre peligro es la mejor situada para actuar y salvar vidas y propiedades”, afirmó.
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Terremoto en China deja mile de heridos y cientos de muertos
Pekín, (Notimex).- El balance de víctimas por el terremoto registrado en el oeste de China superó los 600 muertos y los nueve mil heridos, mientras más de mil personas han sido rescatadas con vida de entre los escombros de los edificios desplomados.
Los últimos datos reportan la muerte de 617 personas, la desaparición de 313 y de nueve mil 110 heridos (970 graves) en el peor sismo de los últimos dos años, según el balance de las autoridades.
El primer ministro chino, Wen Jiabao, viajará este jueves a la zona del sísmo para organizar las tareas de rescate y mostrar el apoyo del gobierno a los ciudadanos, como suele hacer cuando ocurren catástrofes naturales en el gigante asiático.
Miles de personas pasaron la noche a la intemperie, pese a las bajas temperaturas (bajo cero, en muchas zonas), ya que en algunas localidades, como en Jiegu, el 85 por ciento de las viviendas quedaron destruidas por el terremoto de 7.1 grados en la escala de Richter que sacudió la víspera la provincia de Qinghai, junto al Tíbet.
Unas 100 mil personas se habrían quedado sin hogar, según la agencia de noticias Xinhua, que indicó que se produjeron unas 750 réplicas tras el sismo.
Decenas de médicos, bomberos y rescatistas han sido desplazados a la zona del temblor y luchan contra el frío, el tiempo y la altitud para tratar de salvar vidas.
“El frío, la altitud y la escasez de oxígeno están dificultando las tareas de rescate”, dijo Hou Shike, subdirector del Equipo Internacional de Rescate y Búsqueda de China.
Señaló que algunos rescatistas están sufriendo mareos a causa de la escasez de oxígeno debido a la altitud, que se sitúa cuatro mil metros por encima del nivel del mar en el epicentro.
Como ya sucediera en el terremoto de mayo de 2008 en Sichuán, cuando 90 mil personas murieron, decenas de escuelas se han derrumbado por el temblor, lo que provocó la muerte de al menos 100 jóvenes, según datos oficiales.
Unas mil personas han sido rescatadas con vida de entre los escombros, mientras se espera que en las próximas horas lleguen miles de militares para contribuir en las tareas de rescate y mantenimiento del orden.
El portavoz del gobierno local de Yushu, el condado donde fue registrado el terremoto, indicó que se necesitan con urgencia tiendas de campaña, equipos médicos y medicinas.
Los enfermos más graves debían ser trasladados a las ciudades de Chengdú y Xining, a cientos de kilómetros del epicentro, para ser tratados en hospitales con mayor capacidad y medios.
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